martes, 21 de enero de 2014

Todo sea por el rating...

Se especula con el rating aprovechándose de las miserias humanas.
La sociedad decide consumir programas mediáticos y la tele busca audiencias que plasman lo que demandan.
De este modo, seguimos disfrutando de ver como "mediaticos" se pelean, se insultan, se agreden, como la gente opina de otra sin limites y como los "periodistas" invaden la vida privada de los famosos.

El nivel de la TV es representativo de la degradación que se vive en todos los órdenes de la sociedad, donde prevalece un mundo profundamente grosero, no sólo en las formas sino también en los contenidos. Se persigue el éxito a cualquier precio y se continúa con la degradación de valores como la honestidad y la verdad.

"La vida como show": Entretenimiento
La sociedad contemporánea nos lleva a vivir la vida como un show, en el cual cada uno puede o debe ser la estrella porque supuestamente el entretenimiento es el propósito de la vida. Habitamos un mundo y unas vidas en las cuales las fantasías son más reales que la realidad. Asistimos a presentación de todos los discursos de información, drama, publicidad, ciencia, datos financieros, a la superposición de todos los géneros y la transformación de lo efímero en clave de producción y en propuesta de goce estético. Todo para parecer divertidos.
A este efecto de vaciamiento del sentido del vivir, se le denomina simulacro, pensamiento débil, entretenimiento.
A este efecto de vaciamiento del sentido del vivir, se le denomina simulacro, pensamiento débil, entretenimiento.
Quedarse en la crítica hace verse inteligente pero no sirve para nada más. A la televisión se la considera una práctica económica de unificación del gusto y nada más... 


¿Es necesario llegar a estos extremos, en donde perjudicar a otro? ¿Vale todo por un punto mas de rating o por sentirse mas poderoso? ¿Y los valores personales de cada uno, en donde quedan? Creemos que como show inventar un rumor casi cómico, en complicidad con el protagonista del mismo, puede hacer a un programa de chimentos, en donde la gente sepa entender que es una puesta en escena para el mismo show, pero meterse en la vida privada de las personas, va mucho más allá.